Triunfadores en la etapa mayor-mayor

2018, 7,3 millones de personas son mayores de 65 años. En el 2050 esta cifra será más del doble.
Dos razones impulsan este incremento: a) el aumento de la esperanza de vida y b) el descenso de los índices de fertilidad. Para el conjunto de la sociedad, ¿es un avance o una amenaza para el sistema?
El hecho de no tener hijos no se considera un riesgo a intervenir por parte del sistema porque los recursos económicos de los ciudadanos que renuncian a su paternidad se reinvierten en el consumo que impulsa la red productiva. Sin embargo, la carga presupuestaria que supone sostener los planes de pensiones de un sector de la población, cada vez más numeroso, sí es un hecho que se escapa de toda previsión económica.
Además, hay una serie de falsos prejuicios sobre la vejez, denominado edadismo, que son:
a) Envejecen de la misma manera.
b) Hay una gran dependencia por la mala salud.
c) No pueden aprender nada nuevo ni aceptar cambios.
d) Son pobres o con poco poder adquisitivo.
e) No son productivos.
f) Tienen graves problemas para mantener relaciones sociales.
g) Se oponen al progreso.

Con estas ideas preconcebidas sobre la vejez, ¿quién quiere ser mayor? Mantener una autoestima y un autoconcepto en niveles saludables es todo un reto  superado por verdaderos triunfadores de la etapa mayor-mayor. Este es el punto desde el que se inician las verdaderas ganancias de este periodo., cuando las expectativas son tan desfavorables que cualquier logro se vive como un éxito personal.


La OMS (1946) definió salud como un estado de bienestar físico, mental y social, lo que desmitifica a una vejez malentendida como un proceso dominado  por la enfermedad. Supone dar el primer gran paso hacia una idea sobre envejecimiento positivo o envejecimiento exitoso (successful aging).

Un envejecimiento exitoso se caracteriza por:
a) Baja probabilidad de estar incapacitado por enfermedades.
b) Ser funcional físicamente y cognitivamente.
c) Implicarse en la vida con actividades personales (reuniones amigas y satisfactorias) y productivas (hacia el mantenimiento social o crecimiento personal).

Sin embargo, no es necesario deslumbrar en este periodo de la vida. Lo importante es lo que cada uno interprete sobre sí mismo, sobre su estado de bienestar en esta etapa de la vida.
A partir de este punto, los estudios de la psicología vital trabajan con los elementos que intervienen en los reajustes entre perdidas y ganancias que se producen en el proceso del envejecimiento, ya que todas las etapas de la vida conllevan desarrollo, y en todos los desarrollos hay balances positivos y negativos.

Lo importante es el grado de flexibilidad y plasticidad de las personas para sobreponerse a lagunas pérdidas.
La psicología del ciclo vital propone tres claves para ser un triunfador o una triunfadora de la vida en esta etapa:
a) Priorizar y seleccionar. ¿Qué recursos necesitaré? ¿Qué personas serán importantes en mi vida en la nueva etapa?
b) Optimizar y especializarse en conocimientos y habilidades. El estar especializado en algo convierte a una persona en útil para el entorno y concentra las habilidades en una serie de desempeños.
c) Compensación de las debilidades con la generación de nuevas fortalezas. Si no se puede hacer algo, se puede generar recursos alternativos. El pensamiento divergente es fundamental en esta etapa de la vida.
Estas tres claves son los cimientos para un envejecimiento con éxito.


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